Aprender a escribir diálogos interesantes es aprender a puntuarlos de forma correcta. Un buen diálogo literario, puede no llegar a entenderse bien si no sabemos cómo puntuar diálogos en nuestro cuento o novela correctamente. ¿Te imaginas que no se entendieran los personajes de tu historia? ¿Y si no les entendiera el lector? Por eso es importante aprender a escribir diálogos en un cuento.
Uno de los errores de redacción más habituales que encuentro en los ejercicios de escritura creativa de mis alumnos son los errores de puntuación de los diálagos. Vamos primero a explicar las partes de un diálogo y después conoceremos las reglas de puntuación de los diálogos.
PARTES DE UN DIÁLOGO LITERARIO
Lo primero que tenemos que saber para escribir un diálogo correctamente es que se dividen en dos partes: parlamento y acotación. Cada una de ellas tiene una función.
En la oración “¿Cómo estás? —preguntó Luis.”, “¿Cómo estás?” sería el parlamento y “preguntó Luis” la acotación.
El parlamento nos indica lo que los personajes dicen. Es la reproducción textual de sus palabras. La acotación, también llamada inciso, nos proporciona información sobre quién lo dice, cómo lo dice, de qué forma, dónde, o si antes, después o mientras pronuncia el parlamento el personaje que habla estaba realizando algún gesto o alguna acción. Un parlamento puede tener una acotación o no tenerla. Y después de la acotación, el diálogo puede continuar o no. Algunos ejemplos:
—¿Cómo puedo aprender a escribir un diálogo? —dijo Juan mientras se sentaba frente al ordenador.
—Lee la entrada de este blog —dijo Ana señalando la pantalla de su móvil—. Puede ayudarte.
—¡Genial! Gracias.
No es obligatorio escribir una acotación por cada uno de los parlamentos de nuestros diálogos, pero, que no sea obligatorio, no significa que debas restarle importancia a esta parte del diálogo, pues los incisos en los diálogos son muy útiles tanto para enriquecer la historia, tanto para proporcionar más visibilidad, como para la comprensión general del texto.
Son muchas las formas de escribir diálogos. Para no liaros muchos, aquí vamos a centrarnos solo en una: vamos a aprender a escribir diálogos en su forma clásica. Más vale saber escribirlos de una sola forma correctamente, que conocer muchas y no acabar de hacer ninguna del todo bien. A continuación, voy a tratar de resumir los aspectos más importantes y los errores que, con frecuencia, detecto en los ejercicios de mis alumnos para que tratéis de evitarlos. Estas son algunas claves para saber redactar diálogos correctamente:
CÓMO ESCRIBIR UN DIÁLOGO EN SU FORMA CLÁSICA
¿QUÉ SIGNO DE PUNTUACIÓN SE UTILIZA PARA ESCRIBIR UN DIÁLOGO? LA RAYA.
Se utiliza la raya que es una línea larga, nunca el guion. El guion (-) es una raya corta que normalmente en el teclado del ordenador se sitúa a la derecha del punto, debajo de la tecla de la letra ñ, más o menos.
Por cierto, guion se escribe sin acento porque en la última actualización de la RAE los monosílabos no se acentúan. El guion se utiliza para escribir algunas palabras compuestas (como teórico-práctico o físico-químico) y también para indicar el signo menos. También con esa misma tecla y la tecla shift, podemos escribir el guion bajo (_), que hoy día apenas se utiliza salvo para algunas indicaciones tipográficas.
Pero ni uno ni otro guion se utilizan en la escritura de diálogos. El signo de puntuación que se debe utilizar en los diálogos de un personaje es la raya, no el guion.
¿CÓMO SE ESCRIBE EN EL ORDENADOR LA RAYA DE LOS DIÁLOGOS?
La raya se escribe en el ordenador insertándolo como un símbolo. Sí, ya sé que esto es un engorro. Pero no seas perezoso y no pongas eso como excusa para no utilizar la raya porque nadie te creerá. Busca un truco. Mi recomendación es que, durante la etapa creativa no te compliques mucho la vida y, si lo prefieres, coloques guiones. Pero, eso sí, antes de dar por terminado tu texto, utiliza la herramienta “reemplazar texto” y cambia todos los guiones por una raya. Así de sencillo, no hay más. ¿O es que acaso pensabas saltarte la etapa de revisión? No, ¿verdad?
SE ESCRIBE RAYA DELANTE DE CADA PARLAMENTO DEL DIÁLOGO
En la forma clásica de escritura de diálogos, se escribe raya antes de cada una de las intervenciones de los interlocutores de un diálogo, es decir, antes de cada parlamento. El diálogo es un discurso en estilo directo. Las intervenciones de cada uno de los personajes del cuento o novela se escriben en líneas diferentes, separadas con un punto y aparte. La raya inicial va pegada al inicio de cada parlamento, sin espacio entre esta y la primera palabra del diálogo.
—¿Lo estoy escribiendo bien de esta forma?
—Sí, perfecto.
LAS ACOTACIONES SE ESCRIBEN ENTRE RAYAS, O ENTRE UNA RAYA Y UN PUNTO
La acotación se escribe entre dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y este continúa hablando después.
—Quiero mejorar mi escritura —dijo Amalia—. Pero eso requiere estudio y dedicación.
Si, por el contrario, no continúa el parlamento, la acotación se escribe entre una raya y un punto y aparte. De esta forma:
—Voy a aprender a escribir diálogos de una vez por todas —dijo Marcos.
Como habrás visto, las rayas de la acotación van pegada a esta, separada del parlamento. Digamos que la raya va siempre pegada al dijo, dije, dijeron, dice, digo, etc. Y no, no hay una raya después si no continúa el parlamento. Esto es un error que veo de vez en cuando.
Si no hay acotación, no hay ninguna raya después del parlamento.
—Esto te lo diré una sola vez.
SI LA ACOTACIÓN COMIENZA POR UN VERBO DE HABLA O DE PENSAMIENTO, ESTA EMPIEZA POR MINÚSCULA, SI NO, EN MAYÚSCULA
La mayoría de las acotaciones van precedidas de un verbo declarativo o “verba dicendi”. Los verba dicendi son verbos que se refieren a actos de comunicacion, pensamiento, creencia o reflexión. Son verbos de habla, por ejemplo, los verbos decir, preguntar, exclamar, responder, gritar, asegurar, añadir, contestar, etc. Y de pensamiento, creencia y reflexión: pensar, reflexionó, creyó, suponer…
Como hemos visto en algún ejemplo, cuando utilizamos un verbo de habla, la acotación comienza por minúscula.
—Voy a aprender a escribir diálogos de una vez por todas —dijo Marcos.
Pero en algunos casos las acotaciones o incisos no llevan un verbo de habla. En estos casos la puntuación es algo diferente. La acotación comienza por mayúscula. Veamos un ejemplo:
—Creo que ya lo he entendido. —Y se sentó a escribir.
EXCEPCIONES SEÑALADAS POR LA RAE A LA HORA DE ESCRIBIR UN DIÁLOGO
Hay pequeñas excepciones a esta regla que han sido señaladas por la RAE en Twitter.
Inciso sin verbo de habla que interrumpe frase inacabada:
Si hay un inciso que contiene un verbo no de habla, pero interrumpe una frase inacabada, entonces puede escribirse con minúscula.
—Creo que…. —se levantó— lo empiezo a tener claro ya.
Verbo no de habla que expresa la forma en que se pronuncia el parlamento al que hace referencia:
En ocasiones, el verbo de la acotación no es un verbo de habla, pero se está utilizando para indicar cómo se dice el parlamento. En ese caso es como si sustituyera a un verbo de habla y se escribe con minúsculas. Son los verbos conocidos como verbos de emoción. Ejemplos:
—Siempre supe que lo conseguirías —sonrió. (Entendemos que “sonrió” se refiere a que lo dijo sonriendo).
—¡Qué mala suerte! —se quejó. (Se entiende que quiere decir que lo dijo quejándose).
Lo mismo si continúa el parlamento:
—¿Te crees que no me había dado cuenta? —sonrió—. Lo supe desde el principio.
¿QUÉ PASA CON LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN DENTRO DEL PARLAMENTO?
Aquí también habría alguna diferencia dependiendo de si el inciso lleva o no un verbo de habla. Lo hemos visto en los ejemplos anteriores. El signo de puntuación va pegado al inciso cuando después hay un verbo de habla. Repetimos los ejemplos anteriores:
—Quiero mejorar mi escritura —dijo Amalia—. Pero eso requiere estudio y dedicación.
—Voy a aprender a escribir diálogos de una vez por todas —dijo Marcos.
Aquí vemos que el punto va después de “la raya de Amalia”, que es un ejemplo de acotación intercalada en el parlamento, y después de “Marcos” cuando, después de la acotación, no sigue el parlamento.
Cuando no hay verbo de habla, el signo de puntuación va pegado al parlamento de la oración anterior. Por tanto la raya irá pegada a la acotación y separada del signo de puntuación. Recordemos una frase anterior:
—Creo que ya lo he entendido. —Y se sentó a escribir.
Pero si el parlamento sigue, la acotación también tendrá su signo de puntuación después:
—Esto es lo que vamos a hacer. —María se puso en pie—. ¡Y no se hable más!
Ni en “se sentó a escribir” ni en “María se puso en pie” hay verbo de habla, por eso colocamos el punto antes de la acotación, justo después del parlamento.
Pero, ¿y si el signo de puntuación no es el punto?
Es la misma regla. Tanto para el punto, la coma, los dos puntos, los puntos suspensivos, y el punto y coma.
—No es tan difícil, no es tan difícil —repetía Antonio—: es cuestión de estudiar.
Una cosa, piensa que estamos hablando del signo de puntuación del parlamento, por eso varía si este continúa o no, pero la acotación también llevará la puntuación que necesite, si la necesita. Veamos dos ejemplos más:
—No es tan difícil, no es tan difícil —repetía Antonio, una y otra vez, sin despegar la vista del cuaderno—: es cuestión de estudiar.
—No es tan difícil —dijo Antonio sonriendo—, aprender a hacerlo bien.
Pista: a la hora de colocar la puntuación piensa en el parlamento de forma independiente a la acotación. Luego inserta el inciso dentro de él.
¿Y SI SE TRATA DE UN PENSAMIENTO?
Si es un pensamiento que el personaje verbaliza, lo dice en voz alta, la puntuación es la misma que a la hora de escribir un diálogo. Si, por el contrario, es un pensamiento no verbalizado, en ese caso se escribe entre comillas latinas.
—¡Hola, Ana! ¡Soy yo, Juan! ¿Te alegras de verme?
«¡Oh, no! ¡Ya está aquí el pesado este!», pensó.
Como veis, los verbos de pensamiento se consideran verba dicendi y la acotación comienza por minúscula.
Podemos ver un ejemplo en Extraños en un tren de Patricia Highsmith, donde se utiliza comillas para reproducir la voz interior del personaje, se trata de un diálogo en este caso no verbalizado con un pensamiento que continúa después de la acotación:
Guy desvió la mirada de la ventanilla y se retrepó en el asiento.
«Miriam daría largas al divorcio en el mejor de los casos —pensó—. Tal vez ni siquiera deseaba divorciarse, solo dinero. ¿Llegaría realmente a concederle el divorcio alguna vez?».
Importante, estamos tratando aquí la reproducción de los pensamientos dentro de un diálogo, para distinguir lo que se dice en voz alta de lo que no, o de forma aislada para remarcar que se trata de una reproducción textual (estilo directo). No nos referimos a que cada pensamiento del personaje insertado en el discurso de un narrador en tercera persona deba ir entrecomillado. No es que sea incorrecto hacerlo, pero en narrativa suelen omitirse las comillas en este caso. Es lo que se conoce como estilo directo libre, muy habitual en los narradores equiscientes. Puedes ver un ejemplo en el comienzo de La señora Dalloway de Virginia Woolf:
La señora Dalloway dijo que ella misma se encargaría de comprar las flores.
Sí, ya que Lucy tendría trabajo más que suficiente. Había que desmontar las puertas; acudirían los operarios de Rumpelmayer. Y entonces Clarissa Dalloway pensó: qué mañana diáfana, cual regalada a unos niños en la playa.
¡Qué fiesta! ¡Qué aventura! Siempre tuvo esta impresión cuando, con un leve gemido de las bisagras, que ahora le pareció oír, abría de par en par el balcón, en Bourton, y salía al aire libre. ¡Qué fresco, qué calmo, más silencioso que éste, desde luego, era el aire a primera hora de la mañana…!
Lógicamente en primera persona casi todas las intervenciones del narrador son sus reflexiones y pensamientos, y no se entrecomillan.
PARLAMENTOS LARGOS: TU PERSONAJE CUENTA UNA HISTORIA
También se usas las comillas de seguimiento (solo la comillas de cierre) cuando hay una sucesión de parlamentos muy largos de un mismo personaje. El primer parlamento comienza por la raya de diálogo, y los demás por comillas de cierre después de un punto y aparte. Por ejemplo:
—¡Hola! Soy un personaje que me enrrollo mucho o que voy a daros un discurso sobre el cambio climático o la economía mundial bla, bla, bla…
»Y como no paro de hablar hay que poner puntos y aparte en mi discurso, si no sería un caos. Pero ya no se pueden poner más rayas porque soy yo mismo quien sigue hablando, no otro personaje.
»Entonces todos mis parlamentos se inician por comillas de cierre, uno detrás de otro, bla, bla…
»Mira que me gusta hablar. A lo mejor es que estoy contando una historia detrás de otra, como una caja china, y por eso no me callo ni debajo del agua.
CÓMO ESCRIBIR UN DIÁLOGO EN UN CUENTO O UNA NOVELA: CLAVES DE PUNTUACIÓN
Resumiendo todo lo que hemos visto en relación a la forma clásica de escribir diálogos en su forma clásica, y teniendo en cuenta las particularidades antes mencionadas, estas son las cuestiones fundamentales para escribirlos bien:
Repetimos los ejemplos:
—Voy a aprender a escribir diálogos de una vez por todas —dijo Marcos.
—Creo que ya lo he entendido. —Y se sentó a escribir.
Si tenemos verbo de habla, pegado a la acotación y al final de esta; si no, pegado al parlamento. Mira los ejemplos anteriores de nuevo.
Excepto en la de apertura de la línea diálogo, siempre van pegadas a la acotación (al inciso). Escribiremos dos rayas si el parlamento continúa, y una raya primero y un punto al final, si después de la acotación no escribimos nada más. Si no hay verbo de habla también es la misma regla, lo que varía es dónde se coloca el signo de puntuación.
—Quiero mejorar mi escritura —dijo Amalia—. Pero eso requiere estudio y dedicación.
—Aprendamos juntas —dijo María—, y repasemos este blog.
—Voy a aprender a escribir diálogos de una vez por todas —dijo Marcos.
—Creo que ya lo he entendido. —Y se sentó a escribir.
—Esto es lo que vamos a hacer. —María se puso en pie—. ¡Y no se hable más!
Nunca después de la primera raya de apertura de diálogo. En las acotaciones, antes de la primera raya, y después de la segunda y del signo de puntuación del inciso (si lo hubiera) si hay un verbo de habla.
Si no hay verbo de habla, el espacio irá entre el signo de punturación del parlamento y la raya de apertura de la acotación, y entre el signo de puntuación de la acotación y la continuación del parlamento. Fíjate de nuevo en los ejemplos anteriores, esla mejor manera de entenderlo.
Así pues las claves más importantes para puntuar diálogos correctamente, como habrás podido ver, son: primero fijarnos si tenemos verbos de habla, segundo colocar la puntuación, y tercera saber si va mayúscula o minúscula. La disposición de las rayas están más o menos clara, lo importante es fijarse en los signos de puntuación.
Con esto, salvo alguna particularidad más poco frecuente, estoy segura de que ya sabrás cómo escribir un diálogo en tus relatos y novelas en estilo directo y en su forma clásica. No ha sido para tanto, ¿verdad? Sé que es un poco rollo aprenderse las reglas de memoria, por eso es mejor entenderlas y, en todo caso, memorizar los ejemplos, de esta manera podrás asociarlos a otros similares de tus propios textos. Merece la pena que repases lo que hemos visto en esta entrada.
Para conocer los errores más frecuentes te recomiendo consultar esta otra entrada del blog sobre cómo escribir un diálogo literario que te ayudarán a mejorar la escritura de diálogos literarios. En otras entradas, trataremos para qué sirven las acotaciones y qué función tienen los diálogos. Pero para entonces ya tienes que haber aprendido estas reglas de puntuación. ¿Trato hecho?


