Hoy me han preguntado mi edad,
y no he sabido qué contestar,
porque estuve pensando,
y prefiero decir:
que tengo treinta miradas
que me han hecho sonreír
y un par que me desnudaron el alma.
Y que tengo veinte abrazos inolvidables,
dos de ellos,
irrepetibles,
porque quien me los dio,
ya no está de este lado de la eternidad.
Tengo unas cuantas noches de hospital,
al lado de alguien que me importaba.
Y ochenta y siete madrugadas,
pensando,
en quien yo nunca le importé.
Tengo cinco mil doscientos besos,
pero solo me acuerdo de unos seis.
Cuatro veranos que fueron eternos.
Algunos otoños melancólicos muy lluviosos.
Y un invierno demasiado triste.
Tengo setenta y cinco noches sin dormir.
Y algunos llantos gastados
en cosas
y en gente que no importaban.
Tengo cuatro lágrimas
muy amargas,
invertidas
en alguien que tampoco las merecía.
Diez carcajadas,
de esas,
que te hacen doler la barriga,
que te falte el aire.
Doscientas cinco sonrisas,
solo por compromiso.
Cuatro deseos de la infancia,
que nunca cumplí.
Tres consejos
que me dieron cuando era chiquito,
que entendí cuando me hice mayor.
Dos camas
en las cuales me acosté,
sin querer estar,
y una
en la que hubiese matado
por despertar.
Cien errores
que volvería a cometer,
y dos
de los que me arrepiento.
Miles de escenas,
pero pocas
como aquellas tres
que duraron hasta el amanecer.
Un concierto de un grupo especial para dos
en donde compré un recuerdo,
pero creo que quedó en el olvido.
Ciento cincuenta películas que marcaron mi vida,
y no puedo contabilizar las canciones.
Veinte tardes mirando pasar la vida
en una plaza.
Cinco adiós,
en donde uno de ellos
no me quise despedir nunca.
Tantas cosas que nunca dije
y tantas cosas que dije sin sentir,
y que mejor
me hubiese callado.
No tengo idea
en cuántos años cabe todo eso,
pero te aseguro
que la vida no son años
sino
momentos.
AMR- AtoM Crimed 2012.




